TACITA MUTA: EL SILENCIO COMO VIRTUD


¿Por qué un blog con el nombre Tacita muta: La voz del silencio? 

La respuesta es sencilla: porque soy mujer, muy curiosa y desde hace 20 años divulgo acerca del mundo antiguo.

Me he aproximado a la mujer en la antigüedad desde diversos ámbitos, aunque mi especialidad sea el Derecho Romano, estudios que me dan una perspectiva bastante certera de las limitaciones de la mujer romana pero también una amplitud de miras pues el Derecho siempre va acompañado del estudio de la Historia.

Entre libros, artículos, tesis y cursos, me he empeñado en dar a conocer a la mujer romana desde el punto de vista más fidedigno que se puede mostrar dentro de las fuentes.

En su momento fue silenciada en muchos aspectos, no en otros que iremos desgranando, lo que dificulta, indudablemente, escribir sobre ellas pues, si bien acerca de guerras y hazañas masculinas hay más u que ríos, diría océanos de tinta, el mundo femenino calla y como mucho susurra o murmura y hay que saber escuchar.

Además de la dificultad de conocer aspectos sobre los que no se ha dejado constancia, pues no interesaba, se une una deformada imagen del cosmos femenino (ya sea por ideas repetidas, malinterpretaciones, visiones cinematográficas etc.)  o incluso, por la transposición de nociones modernas al mundo antiguo que en muchas ocasiones, pueden llegar a deformar “lo que fue”. 

En este blog, se mostrarán el “mundus muliebris” desmitificado todos los aspectos que no le corresponden.

Para ello, además, en cada entrada, se recomendará bibliografía específica para los que estén interesados en ahondar en estos temas. 

 ¿De dónde procede la expresión “tácita muta” y esa virtud que debe acompañar a la mujer virtuosa romana? 

Empecemos por el principio, “tacita muta” simboliza el silencio femenino, la cautela y la compostura en el hablar.

¿Cuál es el origen y cómo se explicaba a las muchachitas romanas? Muy sencillo, divinidad y castigo.

La historia resumida: Lara (u otros nombres, como Tácita), una náyade (ninfa de agua dulce) guapa y poco discreta, en iguales proporciones, se metió en un buen lío por chismosa. 

Júpiter siempre a la caza de muchachas, puso sus ojos en Juturna (otra ninfa) pero no estaba por la labor de caer en la redes del dios, y se escondió en el Tiber.

Júpiter, que ya conocemos que no se rendía en cuanto a mujeres se refiere, llamó a todas las ninfas para que la buscaran.

La ninfa Tacita, no pudo callárselo y advirtió de ello a Juno, esposa de Júpiter y con bastante líos de infidelidades y jugadas de lo más variopintas por ello.

Al dios, no le sentó muy bien el cotilleo de Tácita y le cortó la lengua, encargándole  a Mercurio que la cerrara en los infiernos y que fuera violada. 

¿Y adivináis qué paso? Pues que se quedó embaraza de gemelos: los famosos lares protectores del hogar, caminos, encrucijadas…

Se atribuye a Numa Pompilio (1)  su divinización, como virtud en el gobierno y sobretodo como cualidad a inculcar a las jovencitas parlanchinas, cotorras, cotillas e imprudentes. 

En la Metamorfosis de Ovidio, podéis leer de manera detallada esta “encantadora historia” 


Texto A.Monteagudo. Todos los derechos reservados. 

(1) Numa Pompilio gobernó entre 716 y 674 a. C. Este se caracterizó por ser un monarca piadoso y por introducir las instituciones religiosas, así como el calendario de 12 meses en sustitución al de 10 meses creado por Rómulo (Uriarte, 2021).

- Cantarella, E. (1997). Pasado próximo. Mujeres romanas de Tácita a Sulpicia. Madrid: Cátedra.

- Dubordieu, A. (2003).  Divinités de la parole, divinités du silence dans la Rome antique. Revue de l’histoire des religions, 220, 259-282.




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